Muchas veces sufrimos cambios en nuestra vida los cuales hubiéramos deseado evitar… me corrijo, por lo general esos cambios son repudiados por nuestra mente costumbrista. Nace desde nuestra comodidad de dejar todo igual esa intención de evitar que las cosas se modifiquen, q arrojen nuevos ingredientes a nuestro plato principal. Digo esto porque creo que los “cambios” que nos proponemos a nosotros mismo no son propiamente “cambios” sino mas bien el resultado final esperado de un crecimiento y una evolución personal, que desembocan en esa modificación de nuestro comportamiento que nos propusimos en el momento q decidimos “cambiar”. Entonces considero que los verdaderos cambios se diferencian por ese factor sorpresa que se toma el atrvimiento de darnos vuelta el esquema cuando menos lo imaginamos.
De hecho, si nos gusta como está, ¿para qué cambiar? No hay razón para ello, por eso creo q el concepto de cambio va de la mano con lo inesperado y no camina por la vereda de lo propuesto.
Ahora bien, hay muchas maneras de que esos cambios nos afecten, veamos algunos ejemplos:
- Si nos ganamos el loto seguramente nuestros problemas de dinero se habrán solucionado, ahora solamente deberemos ocuparnos de recordar quienes fueron nuestros verdaderos amigos, tarea difícil cuando seguramente te verás rodead@ de buitres en busca de limosnas.
- Si nos hacemos famosos por salir 15 minutos en esos programas invadidos de cultura como “Intrusos” o “Los Profesionales”, probablemente nos veremos rodeados de bellas vedettongas que quieran prenderse de nuestro efímero momento peleándose con nosotros, acusándonos de mujeriegos, borrachos o drogadictos y así lograr sus propios miserables 15 minutos q les bastaran para cepillarse a algún empresario q luego las ponga a bailar en Showmatch.
¿Eh? ¿De q habla este pibe? Lo se, lo se… eso q acabo de decir tiene poco de profundo y mucho de mundano, y tiene q ver con el concepto de “cambio” q quiero expresar: no se trata solamente de modificaciones a la rutina de la vida, son una total revolución del alma.
“Q fácil es acostumbrarse a lo bueno”, frase típica de algún turista q disfruta de un Daikiri playero. Y claro q lo es, nadie puede negar que las buenas sorpresas q la vida nos regala de tanto en tanto son de fácil aceptación, pero lo fácil dura poco y no ayuda mucho, no nos enseña, más solo nos alivia.
El problema es cuando el cambio no es tan bueno, sino todo lo contrario. Cuando nuestro espíritu debe vestirse de herrero y forjarnos una armadura q logre ayudarnos en una nueva batalla, q nos entregue las armas para no caer en combate y así poder triunfar sobre la tiranía de lo imprevisto. El “cambio malo” es el q nos va a obligar a madurar, el q nos va a enseñar, nos va a probar y nos va a Aprobar (o no, depende de cada uno). Obviamente a nadie le gustan estas manchas negras sobre nuestro mundo rosado (o celeste para los nenes), pero muy a pesar de nuestros deseos y derivado de mi anterior definición de “cambio”, lo imprevisto no pide permiso para pasar a saludar.
Los cambios nos hacen crecer, porq nos obligan a aceptar, enfrentar y superar una situación q nos incomoda. Son desafíos a nuestra integridad, a nuestra tenacidad y a nuestra voluntad, porq nos ponen a prueba en miles de situaciones diferentes, desde lo positivo de un reencuentro hasta lo triste de una separación. Del éxito laboral, a la bancarrota. De lo tierno de un nacimiento, a la tristeza de una perdida prematura.
Pero no todas son pálidas, reinventemos los cambios “malos” para que evolucionen en buenos, exprimir el jugo de lo positivo a todo es la manera de enfrentar esas alternancias. El hombre ha logrado adaptarse a mil situaciones diferentes a lo largo de la historia, lo q demuestra q en nuestra naturaleza el cambio es un escenario aceptable y soportable; si pudieron hacerlo hace miles de años entonces podemos hacerlo hoy también, no puede ser tan difícil… es cuestión de voluntad.
Éste ha sido para mi (y para muchos amigos míos) un año de cambios muy poco gratos, puedo asegurar q al principio no me gustaban nada de nada, pero con una mirada un poco mas condolente y menos terminante, debo reconocer q he crecido, he aprendido y hoy me siento mas fuerte q antes.
Es mas, creo q ya me han regalado un par de cambios de los buenos… y me voy acostumbrando, pero esa es la parte fácil.
Seba.-
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