Creo que a todos nos ha pasado alguna vez eso de atravesar pequeños momentos en los que uno se siente de una manera especial, sin una razón en particular. Hace unos días un amigo me expresó que le pasaba esto y me dio pié para desarrollar este pequeño post.
Por lo general, cuando esas son épocas en las que uno se siente feliz, no hay problema, total a nadie le preocupa el origen de la felicidad, o de la tranquilidad; si está todo bien nadie se hace planteos, nadie analiza causas, nadie hace nada, simplemente disfruta del momento. No tiene mucho sentido preguntarse por qué nos sentimos bien, seguro ya habrá tiempo para preguntárselo.
El problema, generalmente, se presenta cuando nos levantamos un día cruzados y la vida ha pasado de tecnicolor a gris oscuro y no sabemos bien por qué. Y si, esas cosas pasan, hay momentos donde uno se bajonea sin motivos aparentes… y cuando pasa eso, en muchos casos, empiezan a germinar los por qué. ¿Por qué me siento así? es la primera pregunta que nos vamos a hacer, y es normal: si todo en nuestra vida parece estar bien, no es lógico sentirnos así. Lo que no debemos hacer, es dejar que este repentino ataque de “sensaciones raras” no se apodere de lo que realmente nos rodea, lo que somos y lo que sentimos. Sobre todo si sabemos que todo está bien… es claro que todos los conceptos volcados en este post, no aplican cuando nos sentimos mal “por algo”. Debemos tener bien claro que si nos sentimos mal “porque si”, ya nos volveremos a sentir bien, también, “porque si”. Debemos apoyarnos en nuestros amigos, en nuestra familia, y en nosotros mismos. Es cuestión, simplemente, de afrontarlo con una actitud positiva. Les aseguro que va a ser más fácil. La actitud positiva siempre hace todo más fácil.
Por propias experiencias, debo decir que así como viene, se va. Y cuando uno se quiere dar cuenta, ya está bien de nuevo, nos levantamos un día cruzados otra vez, pero cruzados para el otro lado y resulta que nos hemos quitado el velo que pintaba todo de gris, y al mirar por la ventana vemos colores nuevamente… creo yo que son épocas.
Personalmente he vivido varias de estas “épocas” a lo largo de los últimos años, aún cuando todo parecía absolutamente perfecto, y siempre se fue de un modo calcado a como llegó: sin avisar, y sin motivos. Por suerte hoy estoy en una de las buenas.
Pero que se yo… son épocas, a todos nos pasa.
Slds.
Seba.-
